Cycle Ball, otra manera de jugar al futbol

Como sabes, aquí apostamos por los deportes diferentes, tan divertidos o más que los tradicionales y que sin llenar estadios con miles de seguidores por todo el mundo, no dejan de tener su afición. Hemos hablado de los deportes desconocidos más originales. Y queremos echar un vistazo a otro, que se practica en bicicleta, pero no tienen nada que ver con el ciclismo. ¿Te apetece? Pues monta que te llevamos a conocer el Cycle Ball, una forma de fútbol muy poco conocida.

¿Qué es el Cycle Ball?

Se trata de un deporte basado en el fútbol convencional. Es decir, que consiste en marcar más goles que el equipo contrario para ganar. Solo que en vez de correr detrás del balón, hacer quiebros y regatear hasta ponerse delante de la portería, se juega montado en una bicicleta y los chutes se hacen con las ruedas o el cuerpo.

Las bicicletas que se utilizan para jugar no tienen marchas, son de piñón fijo. Tampoco tienen frenos y el manillar es más alto de lo normal, lo que hace que se convierte más en un mando de control que en un volante de bicicleta. El sillín no está colocado en el centro de la bici, sino casi sobre la rueda de atrás, facilitando la agilidad en los movimientos de los jugadores.

Este forma de jugar al fútbol nació a finales del siglo XIX. Se han organizado campeonatos del mundo y hay auténticas leyendas sobre dos ruedas.

Cómo se juega

Existen 3 modos de partidos de Cycle Ball, que también se conoce por otros nombres como Radball o ciclofútbol. El primero de los modos de juego consiste en equipos de 2 jugadores en un campo pequeño. Este es el más habitual.

Otro es a 5 jugadores por equipo y se practica en una cancha de balonmano, donde uno de los participantes de cada equipo es un portero. Por último, existe otra forma en la que compiten 6 jugadores a cada lado en un campo mediano.

A diferencia de nuestro amado bubble soccer, el ciblofútbol tiene bastantes normas. Las manos y los pies no se pueden utilizar para golpear el balón, a menos que estén en los pedales o el manillar. Sí se puede pegar con la cabeza. La bicicleta tiene que estar continuamente en movimiento, ya que se penaliza que un jugador se agarre a la portería o toque el suelo. Si esto sucede, tiene que darse la vuelta hasta su campo y arrancar desde la línea de fondo. Los partidos se dividen en dos tiempos, que duran más o menos en función de la categoría en la que se juegue. La máxima duración es de 7 minutos para los jugadores profesionales.

Por lo demás, las normas son las mismas que en el fútbol normal. No se permite empujar, agarrar o hacer juego peligroso, hay penaltis, saques de esquina y tiros libres cuando se hace falta.

Un deporte no tan poco conocido

Aunque es verdad que por aquí no está muy extendido el Cycle Ball, la verdad es que hay países que tienen una gran afición por este deporte. Países como Alemania o japón no solo tienen equipos profesionales, sino selecciones nacionales que compiten en pruebas oficiales.

No está en la lista de deportes extremos ni se considera una variante del fútbol como tal. Está dentro de las modalidades de ciclismo, como lo prueba el hecho de que sea la UCI y no la FIFA la que regula la normativa y se encarga de organizar competiciones. Los campeones del mundo, al igual que en otras pruebas de ciclismo, llevan puesto un maillot arco iris durante el año en el que tienen el título y compiten con este.

¿Fútbol o ciclismo? Con el ciclofútbol lo tienes todo

Si te gusta montar en bicicleta y jugar al fútbol. O si eres de los que no se conforman con hacer deporte como todo el mundo, prueba a coger un balón y una bicicleta para unirlos y verás que ni es tan difícil como parece ni tan fácil como podrías pensar si te atreves, sobre todo si es la primera vez que lo practicas.

La verdad es que se trata de algo realmente alucinante, que combina dos de las disciplinas más seguidas en todo el mundo, pero a la vez y de una forma que requiere de técnica, equilibrio y sobre todo muchas ganas de divertirse y hacer deporte.

El Cycle Ball tiene un largo recorrido, aunque se trata de un juego casi desconocido en medio mundo. De hecho, no ha sido sino hasta hace algunos años que este deporte ha empezado a aparecer en otras zonas, en las que tradicionalmente no se concibe que se puedan mezclar un balón y una bicicleta. Es un ejemplo más de que, por muchos deportes que existan, siempre hay un hueco para hacer cosas nuevas.

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